lunes, 12 de octubre de 2009

Algunas piezas para Ecofitness




Algunos laburitos para los chicos del club de corredores Nike de Rosario.

Fotos a los chicos de Ecofitness






Da gusto ver a gente con tantas ganas de correr. Estas fotos las hice a proncipio de año para una campaña para Ecofitness, un club de corredores Nike. Buena gente si las hay.

Terra, esas cosas que dan gusto




Laburar para un vivero reconforta, este es otro de los trabajitos, cortos, mal pagos, rapidísimos pero que dan una bocanada de oxígeno. Fue hace algunos años y creo que este vivero de calle San Juan no existe más como tal. Saludos.

Revista Boarding Pass, fue lindo mientras duró








Volvemos a renovar el blog con pequeños trabajos del estudio. Esta publicación, Boarding Pass, la realizamos con el amigo Juan Manuel Alonso. Venía saliendo linda, notas, corresponsales, infografías, bastantes avisos...de golpe se cortó y nos terminaron adeudando las últimas dos revistas. Todo ok, Alberto Díaz, a todos nos puede ir mal, pero si sacás la misma revista un par de años después, con el mismo nombre y diseño y sin siquiera consultarnos,,,flojo lo tuyo...Fue lindo mientras duró. La disfrutamos.

viernes, 7 de agosto de 2009

Se viene un nuevo Leproso Soy, con más páginas y más ejemplares


Estimado Amigo Leproso:
Nos tomamos la molestia de escribirte para hacerte saber que estamos armando el nuevo Diario Leproso Soy. Por consiguiente, estamos abiertos a sugerencias, opiniones y críticas para poder complacer a todos los rojinegros que tan gentil y afectuosamente han apoyado y difundido nuestro proyecto. La participación de todos ustedes resulta vital para llevar adelante nuestra modesta publicación.
Desde ya recordamos que nuestra publicación, que se reparte cada vez que Newell's juega en el Coloso, incluye información acerca de la actividad del fútbol profesional y también de lo que suceda en las prestigiosas inferiores de la institución. Este torneo esperamos poder profundizar nuestra difusión respecto a la frondosa actividad social y cultural que se está desarrollando en el club.Como siempre, consideramos que la historia tiene un lugar privilegiado en la vida de todos los rojinegros y por ello no la desatenderemos, con notas especial y nuestra columa "¡Cómo olvidarlo!", dedicada a recordar a las glorias que se forjaron en la institución. Aparte de las secciones "Dónde Anda", los tatuajes leprosos y el Correo del Hincha, habrá nuevos espacios. En este sentido, insistimos en recibir sus sugerencias y opiniones. Por último, queremos informarles que estamos rearmando nuestra carpeta publicitaria, que es la que nos ha permitido costear las ediciones que fecha a fecha hemos presentado en el Coloso del Parque, puesto que somos una publicación independiente. Por ello, invitamos a aquellos que estén interesados en publicitar en Diario Leproso Soy a contactarse con nosotros y apoyar nuestro proyecto. Desde ya, estaremos inmensamente agradecidos.
Enviamos un saludo colosal a todos nuestros amigos leprosos y nos vemos en la segunda fecha, cuando la Lepra reciba a Huracán en el Parque Independencia.
Muchas gracias, Staff Leproso Soy

domingo, 22 de marzo de 2009

Paciencia..

Debido a problemas que fueron ajenos al blog estuvimos fuera del aire. Ya volvemos. Prontito más novedades. Guille.

martes, 20 de enero de 2009

Eduardo López, el feo


Eduardo López, el feo

Por O. Bazán
14.01.2009

-Quiero ser periodista –dije y no tenía más de cinco años.-¡Qué vas a ser periodista, vos! Si en el pueblo nunca vimos uno de cerca –dijo papá.Tenía razón.En el pueblo había dos almaceneros, dos panaderos, el del banco, el del ferrocarril, el jefe de correos y las maestras. También estaba él, que era fotógrafo. Había un cura, una puta, muchos chacareros, varios albañiles, un médico. Pero periodistas no había.-Quiero ser periodista –dije y no tenía más de cinco años. -¡Qué vas a ser periodista, vos! Si en el pueblo nunca vimos uno de cerca –dijo papá. Tenía razón.En el pueblo había dos almaceneros, dos panaderos, el del banco, el del ferrocarril, el jefe de correos y las maestras. También estaba él, que era fotógrafo. Había un cura, una puta, muchos chacareros, varios albañiles, un médico.Pero periodistas no había.No sé de dónde lo saqué, pero yo quería ser periodista. Después, con el tiempo que todo lo acomoda, conocí a mucha otra gente que también quería ser periodista. Nos juntamos en los cafés cercanos a la facu, en 44 y 8, en La Plata. A un tiempo conocí a una Madre de la Plaza y fui a un recital de rock nacional. Conocí a una chica que buscaba a su marido desaparecido, un pibe con un porro me dio un beso y un viejito anarquista me habló de Diego Abad de Santillán.Se iba haciendo más claro eso de por qué quería ser periodista. Porque había cosas que alguien tenía que contar. Porque yo quería contarlas. Porque todos queríamos estar ahí para contarlas. Nos sentíamos necesarios, vitales, importantes. Porque cuando la gente supiera esas cosas que nosotros teníamos para contarle, iba a ser menos vulnerable, iba a ser más feliz. La gente. Y yo.Siguió pasando el tiempo, muchos periodistas, algunos son mis mejores amigos. Todos nosotros sabemos que es imposible tener otra profesión. Ponemos cara, pero no entendemos que alguien quiera ser gasista, mucho menos ingeniero hidráulico o técnico dental.Periodistiqueamos de lo lindo, arreglamos todos los mundos todo el tiempo, tenemos fuentes y off de récord, y la locutora y la correctora y el de la agencia y el de prensa.Gacetillero es un insulto y un buen título, un orgasmo. Nos odiamos, nos queremos, nos envidiamos. Sabemos que trabajamos para empresas que muchas veces no tienen nada que ver con nuestros intereses. Y sabemos que a veces trabajamos para cualquiera. Nos justifica vivir en el capitalismo donde nadie elije a su jefe. Vos tampoco, así que no me corras. Aprendimos a defender la dignidad, con subidas y bajadas, como vos, como todos.Muchas veces los dueños de los medios donde trabajamos no entienden nada de periodismo. No es tan grave que no leviten en el cierre, que no se les llene el alma de mística ante una primicia redonda y sonora; lo grave es cuando desprecian nuestra función. Cuando desprecian la libertad, cuando sus negocios son turbios y sólo necesitan de apoyo mediático para sus aventuritas groseras.En Rosario el tipo se llama Eduardo López y varios de los mejores periodistas que conozco vivieron estos años atados a sus caprichos. Historia resumida: el diario La Capital compró a su naciente competencia (no soporta la palabra), El Ciudadano, para vaciarlo. Una vez vacío, se lo dejó a López en un intercambio de favores. Ya no había competencia. Monopolio La Capital triunfaba una vez más. El ciudadano, con destino ceniciento. Así López tuvo su diario. Por negociaditos berretas, menores. Hoy se disipó su poder y el de sus amigos y el diario agoniza pero hay un puñado de los mejores periodistas que conozco que no lo van a dejar caer.El tipo, López, es feo de alma fea, feo de puro desangelado. Es feo de barra brava, de timba sin permiso, de cheques rebotados, de maquiavélicos enjuagues demostrados incluso ante una Justicia que más de una vez se quitó la venda a su pedido, es feo de descontar a sus empleados una plata que nunca puso en el fisco, es feo de lo peor que un puede ser en esta única vida: es feo de violencia y miedo.Sólo con cinismo puro Eduardo López es dueño de un diario que se llama El Ciudadano. Catorce años fue mandamás de Ñuls. Lo echaron a patadas. Les costó sangre, sudor y lágrimas. El nuevo presidente dice que hoy el club es Kosovo. Hay una deuda de 1.454.000 pesos al banco Municipal de Rosario, con categoría incobrable, pero todos saben que eso es nada al lado de la deuda verdadera, incalculable. Hay una denuncia de la Administración Federal de Ingresos Públicos por apropiación indebida de títulos, como presidente del club. Y más denuncias.Es dueño de un diario pero amenazó y le hizo juicio a un periodista –Carlos del Frade- que tuvo el mal gusto de investigarlo. Es dueño de un diario pero amenazó con un te voy a buscar y te voy a encontrar a los de la revista El eslabón, que lo fotografiaron en tribunales.Es dueño de un diario pero nunca, nunca, nunca, será periodista.Menos aún un ciudadano.Los colegas de El Ciudadano de Rosario hoy intentan seguir trabajando de periodistas, porque Eduardo López es una contingencia menor, un manchón de sangre y apriete, un dolor de huevos.Los periodistas sabemos que hay que seguir contando esas cosas de las que nos enteramos. Para ser menos vulnerables. Más felices. Y ciudadanos.

jueves, 8 de enero de 2009

Acuerdo por la continuidad de El Ciudadano


Luego de los hechos acaecidos durante las últimas semanas en las cuales los empleados de El Ciudadano atravesaron situaciones tan límites como el cierre del diario junto a la amenaza de una drástica reducción de personal, se hace saber a los trabajadores de otros medios, a organizaciones gremiales, sociales, de derechos humanos y políticas y a todos aquellos que acompañan los legítimos reclamos y derechos de los trabajadores del diario cuál es la situación actual del conflicto.
Tras una serie de reuniones entre el Sindicato de Prensa Rosario y los delegados del El Ciudadano, por un lado, y los representantes legales de la empresa, por el otro, en el marco de una instancia de diálogo abierta por el Ministerio de Trabajo de la provincia, se avanzó en acuerdos parciales para garantizar la continuidad del diario.
En la última audiencia en el ministerio, se acordó que en parte de pago de los salarios adeudados la empresa cede a los trabajadores los créditos de pautas publicitarias tanto de organismos oficiales como del sector privado.
De este modo, los trabajadores del diario accedieron a abrir un compás de espera y a continuar transitando por un proceso de diálogo en busca de una solución definitiva al conflicto, que garantice la preservación de los 90 puestos de trabajo, el cobro de salarios atrasados y, sobre todo, la posibilidad de continuidad de un medio que contribuye a la imprescindible pluralidad informativa de la ciudad.
Los trabajadores de El Ciudadano se mantienen en asamblea permanente y movilización y agradecen la solidaridad demostrada por los compañeros y compañeras de otros medios, organizaciones gremiales, sociales y políticas y a la opinión pública en general.
Trabajadores de El Ciudadano y la Región
Sindicato de Prensa Rosario
8 de enero de 2009

martes, 6 de enero de 2009

Tiempo de transición o espera


A partir de la última propuesta que Eduardo J. López nos hizo a los trabajadores de El Ciudadano hemos ingresado en una etapa difícil de definir. Puede decirse que es de transición, pero en verdad nadie tiene claro hacia dónde vamos... O puede considerarse también que es de espera, pero tampoco sabemos qué esperamos...En fin, el conflicto está latente (es decir, no desapareció sino que está aparentemente inactivo, pero sólo aparentemente) porque la solución aún no está muy clara.Lo que sí está bien definida es nuestra firme lucha por mantener el diario abierto, y en eso estamos. No tenemos problemas en volver a la calle y pelear como otras tantas veces. Porque El Ciudadano no se cierra. Caiga quien caiga. Fuente: www.elciudadanoresiste.blogspot.com
Ilustración: Robinson Sosa (El Ciudadano 1999), de El Tomi

lunes, 5 de enero de 2009

Propuesta y debate


Eduardo J. López, dueño de El Ciudadano, le acercó este mediodía al Sindicato de Prensa de Rosario una propuesta para lo que, él entiende, puede ser una solución al conflicto laboral por el que atravesamos los trabajadores del diario. Las “solución” ofrecida por López será tratada en asamblea por los compañeros. Fuente: www.elciudadanoresiste.blogspot.com

viernes, 2 de enero de 2009

Por qué sigue saliendo El Ciudadano


El diario El Ciudadano acompaña el despertar de los rosarinos cada mañana desde hace más de diez años. Dado a luz el 7 de octubre de 1998 cobijó en sus páginas las noticias más sobresalientes de esta década y fue vehículo por el que pudieron expresarse las más variadas manifestaciones del quehacer y del pensamiento, inclusive aquellas a las que les costaba encontrar un lugar donde hacerse conocer en los medios de comunicación masiva. Con mejores y peores épocas El Ciudadano nunca estuvo ausente en los acontecimientos de la ciudad y la región y así se ganó un lugar en la consideración social que si no puede medirse por una circulación acotada por propia decisión empresaria se advierte en cambio en el respeto cosechado en todos los ámbitos de la comunidad y el Estado y en la permanente recepción de informaciones que buscan un canal por donde hacerse públicas.Una muestra del amplio consenso alcanzado por el diario lo dio la nutrida presencia de instituciones del campo popular, dirigentes, políticos y gobernantes en el acto realizado el viernes último en el cruce de las peatonales Córdoba y San Martín para reclamar por la continuidad de las ediciones, el pago de los haberes atrasados al personal y el mantenimiento de la fuente laboral como expresión concreta en contra del monopolio informativo y el cercenamiento del derecho de publicar e informarse.Ese acto fue una de las manifestaciones organizadas por el personal de El Ciudadano y la entidad sindical que lo representa, el Sindicato de Prensa Rosario, para exponer públicamente la situación a que ha llevado al diario una dirección empresaria incapaz de seguir sosteniéndolo, que se niega pertinazmente a cumplir con las obligaciones contraídas y dar un paso al costado admitiendo su fracaso y abriendo la posibilidad de una alternativa de continuidad en otras manos o a través de otros mecanismos de gestión.Está claro a esta altura de las circunstancias que el diario El Ciudadano continúa apareciendo por la firme vocación y responsabilidad de sus trabajadores, el aliento de los colegas de otros medios y el apoyo del Sindicato de Prensa Rosario y de la Obra Social de Prensa Rosario, que nunca han abandonado a sus afiliados a pesar de que la empresa editora hace años que no realiza los aportes de cuota sindical y de obra social que le corresponden y que retiene de los mal pagados haberes de sus asalariados.Este compromiso con la continuidad de El Ciudadano es una premisa que presidió la conducta de su personal desde el mismo momento en que el diario comenzó a atravesar circunstancias adversas, primero con el cierre en el año 2000, luego con una reapertura que significó un condicionamiento al desarrollo con la mitad de los trabajadores y el recorte de su ámbito de comercialización tanto en ejemplares como en pauta publicitaria, con la consignación luego a un nuevo gestor empresario, la convocatoria de acreedores a que éste convocó para deshacerse de parte de la deuda que había generado, y la inconducta de pago que siguió a aquella maniobra. Baste decir que los trabajadores, acreedores privilegiados en aquel concurso, a seis años de la sentencia aún no pudieron cobrar sus acreencias y por el contrario fueron sumando nuevos atrasos posconcursales contraviniendo lo que la ley marca al respecto sin lugar a dobles interpretaciones.A los trabajadores de El Ciudadano se les debe, concretamente, el crédito consolidado en el concurso hace seis años, ajustes salariales por aplicación tardía de los acuerdos paritarios o liquidación irregular de aguinaldos, cuotas de anticipo al acuerdo paritario de 2008 oportunamente pactadas, parte del sueldo del mes de octubre con más el aumento de paritaria, el sueldo de noviembre, el sueldo anual complementario (aguinaldo) del segundo semestre de 2008 y, en pocos días más, el sueldo de diciembre.A ello se debe sumar la falta de aportes jubilatorios desde hace años (lo que redunda en el no otorgamiento de recibo oficial de sueldos e impide el acceso al crédito y a la constitución de garantías) y la falta de aportes por el mismo lapso de aportes de cuota sindical y de obra social.A esta situación se debe agregar el malestar que provocan los reiterados anuncios incumplidos de achicamiento de la deuda que se formulan semanalmente y que al presente datan de hace un mes, sumiendo a los trabajadores a la angustia y el padecimiento de no poder afrontar sus obligaciones y hasta poner en grave riesgo el sostén elemental de sus familias.La intervención del Ministerio de Trabajo de la provincia, organismo ante el cual se vienen documentando sistemática y periódicamente los reiterados incumplimientos patronales, derivó ayer en una nueva promesa de pago de 500 pesos a cada empleado y a cuenta de la deuda acumulada, a hacerse efectiva en sede del ministerio el martes 6 de enero.Ante esta circunstancia los trabajadores de El Ciudadano, por voluntad del conjunto, continúan editando el diario a la espera de que la lucha que vienen sosteniendo y el apoyo que a diario reciben de la sociedad a la que sirven alumbre una posibilidad de dejar para siempre atrás la incertidumbre a que se encuentran sometidos. GraciasUnite al grupoNO AL CIERRE DEL DIARIO "EL CIUDADANO", NO A LOS CIERRE DE MEDIOS

domingo, 28 de diciembre de 2008

Excelente contratapa de Crítica, edición Santa Fe


Les dejo el texto, saludos

Bienvenidos al mundo de lo real
Por Aarón Lupowitz
27.12.2008

Cuando llamábamos desde la Redacción una mujer contestaba desde el otro lado con un: “Montparnasse”. Pero desde el diario siempre le llamamos El Bingo. Entonces estábamos en la calle Dorrego, donde El Ciudadano sobrevivía como el Kursk, aquél submarino de la armada rusa hundido y abandonado con toda su tripulación en el Mar de Barents el 12 de agosto de 2000, una cosa a mitad de camino entre las ruinas de la URSS y la Rusia del capitalismo global y las mafias sanguinarias. Éramos una Redacción con un centro operativo a unas diez cuadras de distancia, antes de mudarnos al local de Entre Ríos 630. Era un centro operativo donde se nos pagaba el sueldo, pero no del todo una administración, un orden, un cosmos; sino una burbuja de esa suerte de poder que nos pagaba y de la que emanaba algo así como un “humor”, en el sentido que los viejos libros de psicología le dan a ese término: el fluido, la pátina de una visión que no termina de cristalizar. En ese humor, como en una figura dibujada en reflejos de tornasol, podíamos ver ese micromundo del Montparnasse, un lugar donde circulaba el dinero, nada más.Al Montparnasse acudíamos convocados por el llamado de la empresa al cobro. Tocábamos el portero, subíamos por un ascensor con cámara y desembarcábamos en un segundo piso apenas concurrido por empleadas de uniforme y unas personas vestidas de paisano que parecían tener acceso a otros rincones del lugar. “Bienvenidos al mundo de lo real”, como le decían a Neo en Matrix. Esperábamos el pago de pie, o sentados en unos bancos forrados en cuerina. Los que estaban de franco y no habían podido dejar a sus hijos en casa iban con ellos, niños pequeños que aguardaban en silencio, moviendo los pies, como si el peso de ese humor que flotaba en el ambiente los aquietara y, a la vez, empujara los nervios hacia ese movimiento casi involuntario de las piernas. Mientras tanto, los asalariados entrábamos a una oficina donde contaban los billetes, nos los daban y salíamos haciendo cuentas imposibles que intentaban sopesar horas, feriados trabajados, el jornal con qué medir el tiempo dedicado a esa cosa de dejar a la familia, hacer el diario, poner el cuerpo.No le erraba Léon Bloy cuando escribió que “el dinero es la sangre del pobre”. Y tampoco era metafórico. El dinero es lo real de toda relación laboral. Acaso cada vez más, lo real de toda relación social. Lo real, es decir, aquello irrepresentable, último, pero que da lugar a infinidad de representaciones, como la carne, como la muerte. Así como la sangre es el origen de tantas figuraciones: los lazos familiares, lo íntimo, la herida, el trabajo mismo. Bloy decía eso, que si le quitábamos todas sus máscaras, el dinero terminaría enseñándonos lo que es: la sangre del pobre. Ese lugar, el Montparnasse, donde una vez cobramos parte del salario con montones de billetes de dos y de cinco pesos usados y desgastados, donde el trabajador del diario llegaba cargado de niños, llegaba desde donde estuviera ese día, esa hora (porque el día de pago era único, intransferible, porque no se sabía si el salario existiría al día siguiente, porque las urgencias estaban hechas a la medida de aquel enorme baldío en un segundo piso); ese lugar enseñaba ese vacío que queda cuando se corrieron todos los velos, cuando el dinero corrompió ya toda suerte de representación, de crear un mundo sobre el mundo. Porque así como lo biológico –el ciclo vital del nacimiento, la reproducción y la muerte– no explica eso que con pasión comprendemos por vida, tampoco el dinero explica eso que con pasión llamamos trabajo. Pero ese lugar era como una fantasmagoría del dinero: no había agregados, no había plus. Ni cultura ni datos sobre nada, un puzzle armado contra una pared que nunca nadie supo si era un trofeo a un desmedido esfuerzo intelectual o el gusto por una pintura trasladada a las piezas del rompecabezas, un bebedero de agua, unas alfombras sórdidas que amortiguaban los tacos de las empleadas en sus uniformes celestes, todo el resto era ese halo, ese humor del dinero que volvía de un gris uniforme esas figuras en tornasol.Por eso, para muchos el trabajo en El Ciudadano fue doble: hacer un diario y crear, a la vez, ese mundo del diario, en el que importan ciertas notas, ciertos textos, ciertas fotos. Un mundo social construido, como cualquiera, sobre ese vacío del dinero que, en los últimos tiempos, enseñó su más vaporosa realidad y se disolvió en fechas que siempre se postergaban: después de agosto sí; el viernes, seguro; hoy no, pero el martes sí. Mientras, el doble trabajo, el de hacer el diario y el de sostener un mundo que la falta de salario corroía.Cuando el dinero aparecía se mostraba en pilas de billetes que cada trabajador recibía garrapateando la firma en una hoja con el membrete del diario. Un fajo de billetes de diez, veinte y hasta cincuenta pesos apareció para cada uno de los empleados en uno de los cobros de 2002, cuando el corralito prohibía extraer más de cien pesos diarios de un cajero. Los cheques, que también por entonces debíamos cambiar en una oficina de calle Corrientes, donde unos operadores de la Bolsa los aceptaban a cambio de una comisión. O los cheques con el que se abonaban unos salarios desactualizados que debían depositarse luego de una fecha estipulada por la empresa en un banco que no podía ser el mismo en el que se habían abierto las cuentas sueldo, que ya habían dejado de funcionar. En los últimos tiempos, las promesas de pago de salarios se amontonaron igual que se amontonaron en un rincón del edificio del diario al que llamábamos el Kursk las sillas rotas que nunca se reponían, o los monitores quemados y en desuso: oscuramente arrumbados y polvorientos, eran la contracara de esos pasillos pulcros y vacíos del Montparnasse. Son dos fantasmagorías del dinero: una del trabajo con que ese dinero circuló y se reprodujo; la otra, de esa ruina humana que va tras el dinero como el buitre tras la carroña.

viernes, 26 de diciembre de 2008

El Ciudadano marchó, abrió hasta el martes y ahora, a esperar.





Gacetilla de los trabajadores del diarioLos trabajadores del diario El Ciudadano informamos a la comunidad que ante el llamado a una instancia de diálogo de parte del Ministerio de Trabajo de la provincia la patronal accedió a reabrir las puertas de la empresa. A la vez, informamos que esta instancia de diálogo se desarrollará hasta el martes 30 de diciembre, fecha en la que se realizará una nueva audiencia en la sede de la cartera laboral.Ante esta situación, los trabajadores hemos resuelto transitar esta instancia y realizar nuestra labor habitual mientras dure el diálogo, pero continuamos en estado de asamblea permanente y seguimos reclamando el pago de nuestros salarios, condición fundamental para la continuidad de nuestras fuentes de trabajo. También queremos expresar, una vez más, nuestro sincero agradecimiento por el respaldo recibido en el acto que realizamos este viernes a la mañana en la esquina de San Martín y Córdoba, y convocamos a la comunidad a seguir apoyándonos en nuestra lucha por nuestra dignidad laboral y por la continuidad de un medio de comunicación que contribuye a garantizar el derecho de la sociedad toda a la libertad de expresión y a la información.Que el Ciudadano sigaPor nuestras fuentes de trabajoPor la pluralidad informativa
Trabajadores del diario El Ciudadano
Sindicato de Prensa Rosario